Domingo 19 de Agosto de 2018

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Queremos aranceles dignos

 

Hoy trabajar por la seguridad social, se ha convertido en un verdadero intríngulis para el socio, de difícil solución. Las obras sociales en líneas generales, tienen aranceles que no coindicen con la rentabilidad deseada por los prestadores, y subyace el eterno tema que es  el socio  con su trabajo es el que termina financiando la atención de los afiliados, y en rigor de verdad mucho de cierto hay en esta afirmación.  

Por lo tanto todas las obras sociales están en la misma situación y tal vez IOMA sea la que mejor funcione, pero uno termina hablando de  la obra social provincial por la importancia  que tiene en la economía de nuestros consultorios.

IOMA como el ente financiador de la seguridad social más significativo en la provincia y con un enorme impacto en la ciudad de La Plata, está atado en su oferta de valores prestacionales a los acuerdos de paritarias que firme el gobierno provincial con empleados públicos y docentes, algo que como todos saben aún no está concluido.

Es por eso que aún no contamos con información cierta, sobre el probable aumento que ofrecerá el Instituto,  lo que si es cierto que todos los profesionales de la salud han padecido como nosotros y el resto de los ciudadanos, el incremento en todos los servicios y la consiguiente inflación galopante. Que en nuestro caso hay que sumarle el costo de los insumos, algo que hemos señalado hasta el cansancio en editoriales anteriores, porque una cosa es la consulta y otra muy diferente en términos económicos una práctica. 

Un arancel no es otra cosa que un marco regulatorio de prestaciones,  y que fue aplicado por primera vez por el INOS (Instituto Nacional de Obras Sociales), organismo nacional creado por el decreto ley 18.610 que hoy ya no existe, siendo su sucedáneo actual la S.S.S.(Superintendencia de Servicios de Salud).

Ahora bien, ese arancel establece dos partes bien diferenciadas, por un lado tiene gastos que se denominan costos, que pueden ser directos (insumos entre otros), o  indirectos (servicios, luz,  teléfono, alquiler, etc.).Y por otro lado tiene honorarios, lo que realmente percibe como rentabilidad el prestador, la verdadera paga. 

Ahora bien desde setiembre a la fecha el incremento inflacionario fue de 13,7 % hasta marzo y si incluimos abril va a superar el 15 %, y lo que más retrocedió de un arancel es el honorario, ya que si aumentaron los gastos directos e indirectos y el honorario permaneció fijo, esto es lo que en verdad perdió rentabilidad ¿Y el prestador que puede hacer para no transformarse en el financiador del sistema a expensas de la perdida de su rentabilidad?  

Trata de defenderse con las armas que tiene, ¿y entonces qué hace? Comienza a cobrarle al paciente,  y acá aparece lo que después se denomina “cobro indebido”,  y como siempre decimos, antes de un “cobro indebido” existió   un “honorario indebido”, que llevo a ese cobro fuera de lugar. Esto es tan viejo como el tema del huevo y la gallina. 

Por supuesto que esto no nos gusta, no lo podemos compartir, ya que es violatorio del convenio suscripto, pero también desde el punto de vista del prestador es entendible su situación. Esperamos confiados que por el  bien del afiliado, que no tiene por qué pagar de más, por el bien del prestador que no tiene porque cobrar de menos, y por el bien de la relación de tantos años entre IOMA y  la SOLP esto se resuelva rápido. 

Entendemos que hacer un número muy fino en el tema arancelario, es hoy por hoy muy difícil, pero si podemos sostener cual es  nuestra propuesta, que en el  caso del código 201, para tomarlo como testigo, debería rondar un valor aproximado de 650 pesos, que es la cifra que consideramos que nos permitiría decir que estamos frente a un arancel digno.  

Ojo digno ahora, no sé si será igual de digno cuando se cobre, que va a rondar los meses de Agosto o Setiembre, es decir van a faltar cuatro meses para que termine el año, de ahí nuestro esfuerzo para acercarnos lo máximo posible a esos valores. Esperemos llegar a un acuerdo lo antes posible para que los flacos bolsillos del socio dejen de sufrir.

 

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